Cómo convertirte en el asesor financiero de tus padres: consejos para no fallar
Millones de hijos adultos ya manejan las finanzas de sus padres mayores antes de heredar
Una conversación honesta con tus padres, un inventario claro de su información financiera, y el papeleo legal que te permita actuar cuando sea necesario Crédito: PeopleImages | Shutterstock
Puede que nunca lo hayas llamado así, pero si ya revisas el estado de cuenta de tu mamá, le ayudas a pagar el internet o sabes dónde guarda las pólizas de seguro, ya estás haciendo el trabajo de lo que en inglés llaman el «family CFO», es decir, el hijo o hija adulta que se convierte en el administrador financiero de facto de sus padres, mucho antes de que exista cualquier herencia de por medio.
No es una casualidad que esto se esté volviendo más común. Según datos de la firma de análisis financiero Cerulli Associates, citados en un reportaje de Kiplinger, se espera que $124 billones de dólares (trillion, en la nomenclatura en inglés) cambien de manos entre generaciones en Estados Unidos de aquí a 2048.
Con la gente viviendo más años, ese traspaso de patrimonio ya no ocurre de golpe con una herencia, ocurre poco a poco, con los hijos adultos asumiendo cada vez más responsabilidad financiera sobre sus padres mientras estos todavía están vivos.
Por qué este rol casi nunca se planea, y casi siempre se improvisa
Según Tyler Rosser, director en Oxford Financial Group, entrevistado por Kiplinger, este cambio de rol suele llegar de dos formas: de golpe, después de descubrir facturas sin pagar o una transferencia bancaria sospechosa, o poco a poco, cuando la vida financiera de los padres se vuelve demasiado compleja para que ellos solos la manejen.
El problema es que la mayoría de las familias llega a este punto sin haber hablado antes del tema. Una encuesta de Morning Consult, encargada por Kiplinger como parte de su campaña «The Trillion Dollar Talk», encontró que casi 2 de cada 5 familias nunca han hablado sobre cómo se va a repartir el dinero o los bienes familiares.
Y entre las familias que sí tienen un plan patrimonial armado, 1 de cada 3 hijos adultos no sabe cómo acceder a esos documentos cuando los necesita.
En comunidades hispanas en Estados Unidos, esta conversación puede ser todavía más difícil de iniciar, porque hablar de dinero, herencia o la salud de los padres abiertamente no siempre es parte de la cultura familiar, y a eso se suma que en muchos casos hay documentos, propiedades o cuentas bancarias en el país de origen que complican más el panorama.
Nada de esto hace el tema menos urgent, al contrario, lo hace más importante de resolver con tiempo.
La conversación que no debería esperar a una emergencia
El primer paso, según todos los expertos consultados por Kiplinger, es sentarse a hablar con los padres mientras todavía están en condiciones de tomar decisiones, no después de un diagnóstico de demencia o una crisis de salud.
Timothy Habbershon, director del Centro Fidelity para la Participación Familiar, explica que entre más edad tienen los padres, sobre todo después de los 70 años, más reacios se vuelven a hablar de estos temas, así que la ventana para tener esta plática con calma se va cerrando con el tiempo, no al revés.
Reunir la información antes de que haga falta con urgencia
Una vez que existe la conversación inicial, el siguiente paso es hacer un inventario completo con números de cuenta y contraseñas de ahorros e inversiones, recibos de gastos recurrentes, documentos de propiedad, testamentos, y pólizas de seguro de vida, salud y cuidado a largo plazo.
Noah Doyle, director ejecutivo de SoundRidge Private Wealth, señala a Kiplinger que reunir esta información con los padres en vida, y no después, también reduce el riesgo de conflictos entre hermanos sobre la herencia, porque todo queda claro de antemano para todos.
Un dato que Doyle destaca como frecuentemente ignorado y es que muchos padres mayores sí tienen una póliza de cuidado a largo plazo, pero nunca se lo dicen a sus hijos. Sin ese dato, nadie sabe que existe esa cobertura hasta que ya es momento de usarla y para entonces, puede ser tarde para aprovecharla bien.
Protegerse legalmente: el poder notarial y el acceso de solo lectura
Con la información reunida, el siguiente paso práctico es que los padres otorguen un poder notarial (power of attorney) a quien vaya a manejar sus finanzas. Peggy Sizow, directora fiduciaria en National Advisors Trust, explica que este poder se puede personalizar.
¿Cómo? Uno para asuntos financieros, otro distinto para decisiones de salud, y puede limitarse a ciertas cuentas o cubrir todo el patrimonio, según lo que la familia decida.
Rosser añade otra opción útil, incluso antes de llegar a ese punto, y es pedir al banco o asesor financiero de los padres que agregue al hijo como «contacto de confianza», lo que le permite a la institución avisar a la familia si detecta algo fuera de lo normal, como fraude, señales de deterioro cognitivo, o que no logran contactar al titular de la cuenta, sin que eso signifique tomar control total de las finanzas todavía.
No hay que hacerlo solo: el equipo de expertos
Ningún hijo adulto llega preparado de forma natural para manejar impuestos, inversiones o planificación patrimonial de otra persona. Rosser recomienda apoyarse en contadores, abogados especializados en planificación patrimonial y asesores financieros de confianza, en vez de intentar resolverlo todo sin ayuda.
Doyle agrega que los padres mayores suelen aceptar mejor una recomendación cuando viene respaldada por su contador o asesor de toda la vida, no solo por el hijo que apenas está asumiendo este rol.
El plan patrimonial y saber cuándo intervenir
El último tramo de este proceso es finalizar o actualizar el plan patrimonial de los padres, idealmente antes de cualquier enfermedad grave, incluyendo herramientas como fideicomisos o cuentas con beneficiario designado, que permiten que los bienes pasen a los herederos sin necesidad de un proceso legal largo y costoso.
Y una vez que todo esto está en orden, el trabajo del hijo adulto pasa a ser de monitoreo: vigilar las cuentas y la salud de los padres, e intervenir solo cuando de verdad haga falta, no antes.
Antes de asumir este rol sin planearlo
Si ya estás haciendo parte de este trabajo sin haberlo decidido formalmente, revisando cuentas, pagando facturas, acompañando a citas médicas, vale la pena convertir esa ayuda informal en algo estructurado: una conversación honesta con tus padres, un inventario claro de su información financiera, y el papeleo legal que te permita actuar cuando sea necesario sin depender de la memoria de nadie.
No se trata de adelantar una herencia ni de tomar control antes de tiempo, sino de que, cuando llegue el momento de actuar, ya tengas todo lo que necesitas para hacerlo bien.
Sigue leyendo:
• Cómo saber si tu seguro cubre las nuevas vacunas contra el COVID-19 aprobadas en EE.UU.
• Amazon está regalando tarjetas de $100 y $200 dólares al comprar el Pixel 11 y Pro XL
• Carter’s tiene 50% de descuento en toda la tienda: guía de cómo maximizar el ahorro